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La motivación profesional: ¿cómo se consigue?

La motivación profesional marca un antes y un después en el rendimiento de un profesional en su compañía o en su empresa. Mantener esa motivación no es fácil porque el día a día arrasa las inquietudes y los retos iniciales. 

Las rutinas productivas, en la mayoría de ocasiones, socavan las ansias de asumir nuevos desafíos. 

Pensar fuera de la caja, por ejemplo, es más sencillo cuando se inicia un proyecto laboral. En ese estadio la motivación profesional está intacta. Sin embargo, con el paso del tiempo el nivel de intensidad por resolver los problemas de forma creativa o hacer frente a los nuevos retos se minimiza. 

No obstante, plantar cara a ese desgaste laboral es posible gracias a métodos que impulsan y favorecen generar nuevos estímulos.

¿Cómo conseguir motivación profesional?

Es frecuente oír lo importante que es estar motivado. Aún más si estamos en tiempos de crisis, pero nadie jamás resuelve la pregunta del millón: ¿Cómo conseguirlo? 

La motivación es uno de esos valores intangibles e internos que nos impulsan a conseguir un objetivo o una meta. Si la motivación es potente no persistimos hasta conseguir el objetivo o superar el reto o el desafío por inalcanzable que parezca. Así, la motivación es la energía que modifica nuestro comportamiento para alcanzar nuestros sueños.

La fase previa a la motivación es de anticipación. Cuando uno proyecta un objetivo anticipa que se sentirá bien o mal en función de si lo consigue o no. En la siguiente fase, la persona orquesta todos los mecanismos que están a su disposición para conseguir lo que quiere. 

Durante el proceso hasta lograr el objetivo irá evaluando si el camino que sigue es correcto necesita cambiar su estrategia. Finalmente, disfrutará de los logros obtenidos. 

Claves para romper la inercia

Aumentar o mantener la motivación depende de cada individuo. Eso sí, al margen, de cuáles sean las razones que lo impulsan a estar motivado. Hay unos puntos de encuentro que son capaces de generar ilusión

La motivación es diferente en cada persona. Esto es así porque cada ser ejerciendo su propia individualidad experimenta estímulos que le hacen sentir motivado. Sin embargo, esos mismos estímulos no motivan a otras personas. 

Lo que es invariable para todas las personas es que la motivación es dinámica.  Hay días en los que la energía fluye a raudales y otros en las que modificar la conducta cuesta mucho.

La clave inicial para triunfar es saber dosificar los impulsos para conseguir tus objetivos. Es decir, crea un plan de acción que esté bien estructurado. Genera y planifica pequeños objetivos para conseguir pequeños logros cada día que te permitan avanzar hacía tu objetivo. 

De esta forma, cada día obtendrás la satisfacción de haber conseguido un pequeño hito que te impulsará a seguir tu camino.

Sin distracciones

Mantén a salvo tu energía física y psicológica. Aléjate de todo aquello que suponga una distracción o una perdida de tiempo. Deja de malgastar tu tiempo en todo lo que te pueda hacer perder el hilo de la meta diaria que te has marcado. Y, por supuesto, no sucumbas ni al desgaste físico o psicológico de algo que es improductivo.

No te rindas frente un obstáculo. Recuerda que el obstáculo es una parte del proceso. No puedes abandonar a la primera de cambio. La única forma de crecer y progresar es afrontando los problemas. Una vez salvado el inconveniente te sentirás con ganas de comerte el mundo porque habrás resuelto algo que te impedía avanzar y te sentirás más motivado.

Malas vibraciones

Contra pereza diligencia. Cuando tengas un momento de bajón que llegará seguro, tienes que reaccionar y no dejarte vencer por una atmósfera sobrecargada o por desánimo. Ese es el momento en que debes de escuchar a tu voz interior para seguir adelante. 

Recuerda que no hace falta tener ganas para hacer las cosas. A lo largo del día haces muchas cosas sin ganas. Después de hacer esa tarea que te incomoda o que te ha resultado compleja sentirás una gran liberación y ganas de seguir.

Y, por último, abandona el hábito de quejarte. No sirve absolutamente de nada. Lo normal es que durante el proceso de crecimiento para conseguir tu objetivo te enfrentes a muchas situaciones que no te van a gustar. 

Sin embargo, no servirá de nada que te quejes. La queja solo te quita energía y no te ayuda a resolver nada.

En Ramar FP queremos que no pierdas ni la motivación profesional, ni la académica. Nuestro objetivo lograr que nuestros estudiantes estén  preparados para asumir cualquier reto profesional. Visita nuestra página web para saber más de nosotros y sobre nuestros métodos ¡Te esperamos!